Violencia y maltrato

La sociedad moderna y la violencia estructural

Muchas de las sociedades actuales se han construido bajo un esquema denominado como Modernidad. Para diferentes autores, la sociedad Moderna implica una nueva forma de representación del poder, división de clases y una organización política traducida en civilidad. Este modelo representa un reordenamiento y construcción particular de formas de producción, relaciones, imaginarios, configuración de territorios y de pensamiento que determinan y encuadran la producción de sociedades reconocidas desde la hegemonía.

Al plantear la ruta sobre cómo deben ser las sociedades “desarrolladas”, entendiendo este concepto tan peleado como el ideal de existencia individual y global, se generan desigualdades enmarcadas por una falta de reconocimiento impuesto por estas ideas Modernas. Como diría la canción popular mexicana; el concepto Moderno de “desarrollo” significa que los adelante corren mucho y los de atrás se quedarán”.

Violencia estructural como resultado del ordenamiento social

La violencia estructural es una situación que produce daño en la satisfacción de necesidades básicas que aseguren el íntegro desarrollo de todos y todas. Este problema resulta de procesos de estratificación social, es decir, la violencia estructural se reconocerá como un conflicto entre 2 o más grupos de una sociedad que se encuentran caracterizados como etnia, género, edad, nacionalidad, clase social, entre otros. Esta expresión de la violencia implica una relación desigual al momento de participar en la producción y adquisición de recursos materiales y sociales.

Las relaciones asimétricas se observan en la limitante de participar en la producción social de las diferentes naciones y sociales, solo aquellos elementos validados por el modelo de sociedad Moderna tienen la oportunidad de ser reconocidos como sujetos de derechos y existentes bajo este esquema. Un ejemplo de este conflicto nos lo da la construcción de ciudadanía como factor protector de aquellas personas que entran en la lógica de las ciudades que anhelan el desarrollo impuesto en el imaginario global. Aquellas personas que no participan ni cuentan con los elementos necesarios para llamarse ciudadanos, no tendrán los beneficios que la ciudad otorga entre ellos los servicios básicos que promuevan y aseguran el desarrollo social e individual.

Por lo anterior, es importante que se visibilice la violencia generada por un modelo social incompleto y en crisis, que genera desigualdad en muchos aspectos de la vida social. Así mismo es importante comprender que todos y todas producen el espacio que se habita, a la vez que el espacio nos produce como sujetos anclados a experiencias y contextos.

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