Infancia y adolescencia

Meses difíciles para la infancia

Una abuela con su nieta de diez años y su nieto de siete –ella es la encargada de su cuidado, ya que sus padres están separados por violencia conyugal. Preguntaba preocupada a un grupo de jóvenes en la papelería de la colonia si la aplicación de videollamada de su celular, su único dispositivo digital, estaba bien instalada para que sus nietos se conectaran nuevamente después del periodo vacacional a la escuela en línea. Mostrando angustia, además, por los problemas de atención y falta de comprensión lectora del niño pequeño en las actividades escolares. Y por el aprovechamiento de la más grande, diciéndole “hija… pon mucha atención a lo que dice la maestra porque yo no entiendo lo que ella enseña, por favor”.

Detrás de esta anécdota, ¿qué elementos de precarización ha dejado la COVID para la infancia y las familias?

La Alianza para la Protección a la Infancia en la Acción Humanitaria en su nota técnica muestra los efectos socio-ecológicos desfavorecedores que la COVID ha tenido en los espacios familiares y de la infancia, por ejemplo: 1) la interrupción a servicios básicos o acceso reducido a ellos, 2) el estigma a ciertos grupos vulnerables, 3) la lucha por los recursos limitados, acceso restringido a los servicios comunitarios, 4) las alteraciones en el sustento económico, 5) el mayor riesgo de maltrato, descuido y violencia en el hogar y 5) la separación familiar y mayor estrés parental.

Realidad y posibles propuestas

En el mes de enero del 2021 la Secretaria de Educación Pública en México reporta que más de treinta millones de niñas, niños y adolescentes regresaron a la escuela virtual, pero ¿qué número realmente ha podido regresar?

No se tiene registro actual de las afectaciones que ha traído la COVID-19 a la infancia relacionado a la protección, la deserción escolar, la alimentación y pobreza y las afectaciones físicas y mentales.

Sin embargo, madres, padres y agentes educativos de la infancia y adolescencia, enfrentan los efectos desalentadores de la violencia estructural, intentado amortiguarlos afectiva y económicamente con los recursos que hay a su alcance, luchando al mismo tiempo por su propia salud.

Los organismos internacionales sugieren, incidir políticamente para el acceso gratuito a la atención médica de familias vulnerables, ofrecer modalidades de trabajo flexible para las figuras de cuidado que no disponen de acceso a servicios de cuidado infantil y colaborar con las escuelas a fin de garantizar la difusión de mensajes de protección y seguridad con el objeto de reducir el pánico y el estrés psicosocial para aminorar los efectos en el desarrollo de la infancia.

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