El poder sanador de las escuelas y los docentes

El poder sanador de las escuelas y docentes es un tema clave hoy en día. Las intervenciones a favor de la educación han sido un gran esfuerzo de las organizaciones y gobiernos durante años. Existen cientos de programas para llevar educación a los niños, niñas y adolescentes en situaciones vulnerables. Lo que ha significado grandes cambios en la vida de muchas personas. Sin embargo, resulta importante atender de manera cercana estos casos, por la alta probabilidad de haber vivido experiencias adversas en su vida. Esto tiene implicaciones en el salón de clases, tanto para quienes trabajan en las escuelas como para el alumnado. 

Cuando los y las docentes reciben a población vulnerable pueden enfrentarse a dos dificultades. Por una parte, el retraso académico; y por otra, la desregulación emocional. En el salón de clases muestran hiperactividad, bajas calificaciones, poca relación con sus pares, o conductas agresivas, entre otras. Se podría pensar que un evento traumático solo afecta el área emocional, sin embargo las neurociencias han comprobado que algunos de las estructuras cerebrales implicadas en las emociones también están involucradas en la memoria y en el aprendizaje. Estudiantes que han vivido experiencias adversas pueden mostrar dificultades en el proceso de enseñanza-aprendizaje, ante los cuales el equipo docente puede sentirse abrumado. 

¿Cómo puede intervenir la escuela?

Por esta razón, ayudar al equipo docente a tener un conocimiento general sobre los efectos del trauma en la infancia puede mejorar los ajustes en sus interacciones y planeaciones. Como docentes tendrán más herramientas para ayudar a sus estudiantes, a mejorar sus calificaciones y a desarrollar las habilidades académicas, emocionales y sociales en ambientes seguros. Generalmente, la escuela suele ser el espacio más consistente de niñas, niños y adolescentes. Por lo que estas instituciones pueden ser ambientes sanadores y promotores del desarrollo integral de sus estudiantes. 

Algunas áreas generales para trabajar en el salon de clases son: establecer relaciones de apego sanas con el alumnado, crear ambientes seguros, desarrollar de habilidades emocionales y educación positiva. Creemos en el poder de las y los profesionales de la educación para hacer esta diferencia en la vida de sus estudiantes. Llegando a transformar sus trayectorias tanto educativas como personales. 

Referencias 

Brunzell, T., Waters, L., & Stokes, H. (2015). Teaching with strengths in trauma-affected students: A new approach to healing and growth in the classroom. American Journal of Orthopsychiatry, 85(1), 3–9.

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