Enfoque de derechosInfancia y adolescencia

¡Derecho a la educación!

El 24 de enero fue declarado por la ONU como el Día Internacional de la Educación. Su finalidad es concientizar sobre la importancia de la educación para conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible, específicamente el objetivo 4 referente a una educación de calidad.

Por otro lado, la Convención de los Derechos de la Niñez en su artículo 28, reconoce la educación como un derecho de niñas, niños y adolescentes. Treinta años han pasado desde entonces y sigue siendo un tema en el que aún tenemos deuda como sociedad.

Muchos estudiosos e investigadores coinciden en que la educación es el mejor vehículo para combatir la pobreza, la desigualdad, la criminalidad y la marginación. Problemáticas en las que miles de personas se encuentran inmersas. En este sentido no hay mucho que discutir, ya lo decía José Mujica: “un pueblo educado tiene las mejores opciones en la vida”.

Entonces, ¿qué nos falta para hacerlo una realidad?

Si partimos de que la educación es un conjunto de tareas intencionadas para la realización de acciones formativas que conducen al desarrollo integral de las persona. Y asociamos dicho aprendizaje al desarrollo de hábitos y habilidades, entonces lograríamos entender que la educación es más que procesos académicos competencia de las escuelas sino más bien una responsabilidad de toda la sociedad en su conjunto.

Por lo tanto, la acumulación de información y la memorización de datos no son suficientes. La educación debería ser un proceso continuo que nos permita desarrollar nuestros talentos, pero sobre todo humanizarnos y lograr la mejor versión de nosotros mismos.

También, se debería incorporar en el proceso (como un elemento fundamental) el componente emocional. Reconociendo que el desarrollo emocional favorece el campo cognitivo, mantiene el entusiasmo e integra los valores que se llevarán a la interacción social. Esto permite la vida en comunidad y el ejercicio pleno de los derechos.

Ahora, hagamos un compromiso con la educación y tomemos la responsabilidad que nos toca. Eduquémonos y eduquemos para una vida con mejores opciones y libre de violencia, ¡el momento histórico que estamos viviendo nos lo demanda!

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