El delicado trabajo del acogimiento familiar

Actualmente, muchas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales están llevando procesos de acogimiento familiar para garantizar el derecho de vivir en familia de niñas, niños y adolescentes que han perdido los cuidados parentales.

Este se ha vuelto un gran recurso para evitar la institucionalización y las afectaciones que esta genera. Para que las niñas, niños y adolescentes puedan recuperarse de los efectos de las situaciones adversas en la infancia, es necesaria una familia que pueda modelarle nuevas formas de relación.

Es importante que éstas familias puedan tener recursos para recibir temporalmente a una o un nuevo miembro y ayudarle en esta recuperación. Es por ello, que la selección y la preparación de la misma es fundamental para lograr el objetivo.

Acogimiento es un medio, no un fin.

Para que el acogimiento cumpla su objetivo, además de lo anteriormente mencionado, hay que tener presente varios elementos más. Recordar que el acogimiento, es una medida temporal. No es un paso previo para un proceso de adopción.

Además del proceso de selección y capacitación, es de vital importancia un equipo organizacional que dé acompañamiento a la familia. Las niñas, niños y adolescentes que han vivido situaciones adversas en la niñez, frecuentemente presentan conductas difíciles de entender y digerir emocionalmente. La función de este equipo es ayudar a la familia a que dichas situaciones se conviertan en aprendizajes.

Un elemento más es planear desde un inicio del proceso ¿cuál va a ser la medida posterior al acogimiento familiar? Puede ser la reintegración familiar, paso a la vida independiente o adopción (no con la misma familia).

Si se considera la reintegración, es importante recordar que las familias de origen requieren de acompañamiento para poder fortalecer sus habilidades de crianza y aprender nuevas formas de relacionarse. También hay que considerar una transición de la familia de acogida a la familia de origen, en la cual pueda vivirse como separación y no como abandono. Todo lo anterior, sin olvidar un periodo de seguimiento que pueda facilitar el proceso de reintegración familiar.

En el caso de que el siguiente paso sea la adopción, también hay que realizar la transición a entre las familias así también cómo el seguimiento. Si después del proceso de acogimiento, la opción es la vida independiente. Es necesario trabajar la separación del adolescente de la familia y seguimiento en la vida independiente para ayudar a enfrentar los nuevos retos.   

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