Trabajo con familias

Todos Santos y el valor de los rituales

Laura de 12 años suele encargarse del papel picado, su mamá, Mary, se encarga de 1 o 2 guisos, los favoritos de la abue Julia, chiquitos por que las cosas no están tan baratas.  Cari de 10 es la que escoge la fruta en un puesto que está al lado del de su papá en el mercado, le gusta que sea fruta que se vea muy bonita porque este año se suma la foto de su tío Beto, el que siempre le regalaba listones para amarrarse el cabello. El más pequeño es Fabián de 6 años, a quien lo suben con un pequeño banquito de madera para que alcance y acomode las hojaldras, aunque tienen que echarle ojo para que no le quite los huesitos de encima y queden mochas. Por la noche, la familia espera ansiosamente a Ramón, el papá, a quien le tocó llegar con la flor de cempasúchil y la mano de león, las cuales compró en el puesto de doña Elena, vecina de la colonia y locataria en el mismo mercado.

Así como la familia de Mary y Ramón, miles en México mantienen vivas las tradiciones que aprendieron con el paso de las tradiciones, volviéndose rituales a través de los cuales las familias se reúnen y fortalecen sus lazos.

¿Qué sentido tienen los rituales?

Los rituales son actos que representan simbólicamente ideas, individuales, familiares o colectivas que inciden en los procesos de desarrollo, es decir, tienen influencia en cómo vamos creciendo, tanto de manera personal, como de manera social. Nos ayudan a generar identidad y pertenencia a un grupo, así como a fortalecer los lazos que nos unen a quienes se encuentran en él. También nos permite desarrollar la idea de las transiciones y nos ayudan a procesar los cambios por los que atravesamos ya que, a través de sus elementos simbólicos tangibles, nos permiten identificar el final de una etapa y el inicio de la siguiente.

Dentro del ambiente familiar, los rituales también ayudan a generar predictibilidad y se convierten en espacios íntimos donde cada miembro juega un papel importante y es valorado como tal. Son momentos en donde hasta los más pequeños en la familia tienen oportunidad de participar y ser considerados, por lo que vuelven el ambiente propicio para darle seguridad a las relaciones.

En conclusión, como sociedad y como familias, los rituales nos permiten enfrentar los cambios, sobreponernos a ellos, mantenernos unidos y contribuyen a la generación de relaciones seguras. Valoremos la relevancia los rituales, mantengámoslos y sobre todo, sigamos disfrutándolos en compañía de quienes amamos.

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