Primera infancia

Adultos sensibles, conexiones cerebrales fuertes

El cuidado de niñas y niños en los primeros años de vida es un tema que va tomando más fuerza debido a diversos estudios en  neurociencias. El Center on the Developing  Child de la Universidad de Harvard ha demostrado que “las primeras experiencias afectan el desarrollo de la arquitectura del cerebro, que proporciona la base para todo aprendizaje, comportamiento y salud futuros” (2017).

En los primeros años de vida se forman más de 1 millón de nuevas conexiones neuronales por segundo (Harvard, 2017). Esto sucede, entre otros factores, por las experiencias que el bebé tiene con sus figuras de cuidado principal.

Esto dice la ciencia, pero ¿qué sucede en lo cotidiano?

Pensemos en algo tan simple como cargar a un bebé, popularmente se considera que se va a acostumbrar a los brazos por lo que se evita cargarlo continuamente.

O cuando se llevan todo a la boca. Un bebé explora y conoce el mundo que lo rodea de esta manera y es esperado en los primeros meses de vida. Sin embargo, los adultos frenan esta conducta porque creen que se quedará para siempre.

Otro ejemplo es cuando decidimos que «llegó el momento sentarse solo» y los rodeamos de almohadas. Sin saber que no sería necesario si permitiéramos que las posturas se lleven a cabo sin presiones y a su tiempo hasta sentarse con total seguridad y equilibrio.

Podríamos enumerar una serie de acciones que no fortalecen la arquitectura del cerebro. El punto central es reconocer que de la calidad de la interacción depende que se formen o no conexiones cerebrales fuertes.

Adultos sensibles

Un adulto sensible tiene respuestas rápidas y adecuadas a las señales y necesidades de la niña o niño (Romeo, Leonard y Robinson, 2018). Por ejemplo, es capaz de adoptar una expresión corporal, una mirada y voz que muestre afecto cuando recibe el llamado de un bebé. Estas respuestas confiables y apropiadas son la estimulación que el cerebro necesita para lograr que las conexiones cerebrales sean fuertes y favorezcan su desarrollo. Como se puede observar el papel que juega la figura de cuidado es esencial para garantizar su pleno desarrollo.

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