Infancia y adolescencia

¿Qué hemos aprendido del Holocausto?

Este 27 de enero se conmemora a nivel internacional a las víctimas del holocausto. Desde el 2005, la ONU ha instado a los Estados firmantes a que desarrollen e implementen programas educativos que inculquen enseñanzas sobre ello con la finalidad es prevenir actos de genocidio en el futuro.

A 75 años de la liberación de los campos de concentración, la gran mayoría tenemos conocimiento de este acontecimiento ocurrido en la primera mitad del siglo XX. Pese a que la historia nos ha enseñado y desarrollado una noción bastante explícita sobre los peligros del odio, el fanatismo, el racismo y los prejuicios, en pleno siglo XXI seguimos presenciando crímenes de esta índole.

Un aprendizaje importante de la historia, como humanidad, es la importancia de acompañar a las y los adolescentes en su proceso de desarrollo.

Siguiendo con este suceso, desde 1926, el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán organizó grupos de adolescentes desde los 14 años (en 1928, desde los 10 años). El objetivo era proporcionar entrenamiento militar y desarrollar un entendimiento y obediencia a la ideología Nazi. El registro hasta 1940, marca una afiliación de 8 millones de adolescentes y jóvenes.

Tomando esto en consideración, necesitamos preguntarnos como adultos responsables ¿Qué tipo de influencia están teniendo nuestras y nuestros adolescentes y jóvenes?

Es cierto que como personas adultas, no siempre podemos congeniar con estas edades. Inclusive, muchas veces les dejamos de lado bajo el pretexto de respetar su privacidad. Sin embargo, respetar su privacidad no se contrapone a la responsabilidad de cuidar la influencia a la cual pueden estar exponiéndose.

Ideas para convivir con adolescentes y jóvenes

Con el afán de contribuir al acercamiento te compartimos estas recomendaciones:

-Ten iniciativa para las conversaciones. Si esperamos que él o ella empiece una conversación, se nos puede ir la vida en ello. Inicia las conversaciones sobre diferentes temas donde creas que pueden coincidir y ten siempre presente, una conversación NO es un interrogatorio.

-Como personas adultas, no siempre tenemos la razón, acercarnos desde esta actitud solo ocasionará que se cierren a nuestro mensaje. Necesitamos acercarnos con una postura que favorezca la curiosidad y la apertura.

-Se constante. Aunque le conozcas de toda la vida, no quiere decir que van a confiar en tí. La confianza es un puente que se tiene que construir día tras día.

-Identifica los momentos en que es de más ayuda guardar silencio, que reprender. Saben claramente cuando una autoridad trata de imponer un límite, lo cual no quiere decir que no debas hacerlo, pero procura ubicar cuándo es el mejor momento. Algunas veces, cuando nos llegan a confiar algún problema o experiencia, pueden evidenciar que han roto algún límite, reprenderles en ese momento o expresar «te lo dije», solo ocasionará que se sientan juzgados y perciban que la confianza que han puesto en ti se ha fragmentado.

¿Cuentas con otras ideas para congeniar con jóvenes o adolescentes? Háznoslas saber.

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