Masculinidades en tensión

Al preguntar ¿qué es ser hombre? surjen dos respuestas casi en automático: la primera, es no ser mujer, y la segunda, refiere a un cuerpo genitalmente masculino. Atributos que presentan una mirada que conforma la identidad individual y social.

La diferencia entre ser mujer y hombre se marca en la educación que se recibe desde la niñez. Se construye la idea de que la mujer es quien debe preocuparse por los demás, incluso antes que por a ella misma. Mientras que el hombre tiene la capacidad de decidir sobre otras personas, pudiendo exigir y equivocarse (INAMU, 2003).

La construcción de masculinidades en el debate contemporáneo.

El ser hombre es un tema que se ha puesto en tensión en diversos aspectos en la historia de la vida social. Debido a esto, existe un gran cuestionamiento cuando hablamos de masculinidad. No existe una teoría única establecida, sino aproximaciones que difieren entre quienes las realizan, dependiendo de la cultura en el espacio y el tiempo.

Muchas de las sociedades actuales todavía consideran la división varón-mujer como único modelo posible de la organización social. Dicho binarismo resulta excluyente colocando obstáculos que impiden vivir la corporeidad y experiencia vital de una forma autónoma. No es solo el género lo que se construye bajo la diferencia sexual, también los marcos de sentido que se crean en el ámbito sociocultural que nos hacen entender y aprehender los cuerpos de una manera determinada (García, 2017).

Algunos autores expresan que la masculinidad implica sufrimientos y esfuerzos, lo que lleva a muchos hombres a querer probar siempre que lo son. Algunas personas dicen que el hombre se hace a partir de caracteres adquiridos. Debido a su condición es tan fácil perderlos que es necesario exacerbar las características y los atributos creados por la estructura social dominante. Esto concuce a generar “hipermasculinidades”, es decir, a expresiones exageradas de los elementos que conforman el deber ser ideal del hombre.

Se ha establecido que la masculinidad se construye a través de procesos de socialización. De ellos resultan, no una, sino diversas masculinidades que se conforman dependiendo de factores determinantes para el proceso de socialización masculina, como el contexto socioeconómico, el lugar físico, entre otros. De acuerdo con esta manera de interpretar el mundo social de hombres y mujeres se caracterizan ambos sujetos y se da lugar a la desigualdad e inequidad entre estos grupos. Existen diferencias marcadas dentro de los puestos de trabajo, responsabilidades y obligaciones que se asignan en función de ser hombre o mujer (Chávez, 2012).

Es importante que podamos entender la construcción social de este concepto y sus representaciones, de manera que podamos atender concientemente las relaciones que construimos y que a su vez nos forman desde las representaciones que diferentes culturas y sociedades asignan y manejan.

Referencias.

Chaves Jiménez, Alí Roberto. (2012). Masculinidad y feminidad: ¿De qué estamos hablando? Revista Electrónica Educare, 16, 5-13. Disponible en:   https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=1941/194124704010

García, L. (2017). Nuevas Masculinidades: discursos y prácticas de resistencia al patriarcado. Quito: FLACSO.

Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU). (2003). Módulo educativo psicología-secundaria: Aplicación de la visión de género a los programas de estudio del MEP. San José, Costa Rica: INAMU, MEP.

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