Derechos Humanos y familia, el pilar primordial

“Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”        

George Santaya.

El primer documento registrado en el que se hacen valer los derechos humanos se escribió en lenguaje acadio en un cilindro de barro conocido como el Cilindro de Ciro. Este documento antiguo es reconocido como el primer documento de los derechos humanos en el mundo y fue escrito en el año 539 a. C. Otro referente es el “Código de Hammurabi” escrito en el año  1790-1750 a. C. en Babilonia.

Ojo por ojo… Y el mundo se quedará ciego

En aquellos tiempos, al impartir justicia, era bien conocida la violencia punitiva con la que se actuaba y era aplicada la “Ley de Talión” mejor conocida como “Ojo por ojo, diente por diente” donde a cada agresión correspondía un castigo equivalente.

A través de la historia de la humanidad varias han sido las ocasiones en que hemos leído sobre el ejercer poder sobre minorías, podemos pensar en la comunidad afroamericana esclavizada desde los años de 1619, o en los campos de exterminio nazi.

Hoy en día se sabe que hay derechos y libertades fundamentales que tenemos todas las personas por el mero hecho de nacer, pero, ¿por qué escuchamos con mayor frecuencia más violaciones a nuestros derechos?

“La injusticia, en cualquier parte, es una amenaza a la justicia en todas partes.”

Martin Luther King

Es necesario avanzar hacia la protección de la dignidad humana, momentos históricos nos han hecho recapacitar sobre nuestro papel en la sociedad para lograrlo. Esto lo decimos en voz alta a más de 70 años de la proclamación de los derechos humanos universales.

Vamos camino hacia un orden social justo, sin embargo, ocurre algo preocupante cuando la injusticia y violencia comienza en nuestro entorno próximo, en nuestro hogar.

Muchas veces podemos ver como emana la violencia en lugares en dónde es difícil erradicarla. Vemos que faltan elementos culturales en las poblaciones menos favorecidas.

Familia como institución edificadora.

La injusticia alcanza a todos los rubros por la ineficacia e inoperancia de las instituciones impartidoras de justicia. Un rubro en el que aún podemos actuar es en el sistema familiar, en la cuál todos y todas podemos alcanzar nuestro desarrollo pleno. El Estado es quién debe garantizar la protección de la familia y darle la importancia necesaria en la sociedad para lograr sus objetivos.

Es necesario conducir a la sociedad a un orden social justo con ayuda de la implementación de los valores es posible. Conflictos familiares, los altos índices de violencia,  así como el  individualismo, denigran la dignidad y respeto de la humanidad.

Sólo desde la familia aprendemos a manifestar nuestra humanidad, mediante ella socializamos y aprendemos valores y principios primordiales.

En JUCONI tenemos el convencimiento de que en conjunto podemos construir un mundo sin violencia, que todos las niñas, niños y jóvenes vivan en ambientes seguros llenos de justicia social.

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