Después de tres décadas falta camino por andar

El 20 de noviembre se conmemora el 30 aniversario de la Convención de los Derechos de la niñez. Esta surge como una forma de dar voz a la infancia, hasta entonces un sector de la población poco escuchado y visto a nivel mundial. México es uno de los 195 países que ha ratificado este documento. El estado mexicano se ha esforzado por crear mecanismos para promover y garantizar los derechos de la infancia y adolescencia.

Nuestro país ha tenido avances relevantes sobre el tema. En 2014 se aprobó la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, en esta se incluyó la creación del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes y la Procuraduría Federal de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, organismos que vieron la luz en 2015.

Retos a treinta años.

Los avances que el gobierno mexicano ha tenido son innegables. Sin embargo, es importante reconocer que aún falta mucho por hacer en materia de garantía de derechos de la infancia y adolescencia. Si bien, la Convención obliga a los Estados firmantes a crear mecanismos para garantizarlos, también incluye el papel de todos los sectores de la sociedad.

El reto principal a nivel gubernamental, implica la articulación eficiente de las dependencias para la atención y recuperación de quienes han visto vulnerado sus derechos. De igual importancia , terminar de definir qué se entiende por “interés superior”.

Quienes nos encontramos acompañando procesos educativos, en su sentido más amplio (no sólo académico), tenemos el reto de mantener una visión crítica y reflexiva sobre la forma en que nos relacionamos con la niñez y adolescencia. Siendo nuestro deber asegurarnos que la transición de ser objetos de protección a sujetos con derechos se lleve a cabo no solo en pequeños sectores privilegiados, sino en todos los espacios habitados por niñas, niños y adolescentes.

Ninguna persona puede ejercer sus derechos en un ambiente que no lo permite. Los adultos somos los responsables de facilitar los espacios que fortalezcan sus habilidades y el desarrollo óptimo de la infancia y la adolescente.

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