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La importancia de abordar temas difíciles con niñas y niños. Segunda parte.

Las emociones tienen un papel protagonista en nuestra vida. Atenderlas y explorar su profundidad es imprescindible si queremos procesar eventos complejos. En esta segunda entrega, brindaremos consejos para el manejo emocional al hablar sobre situaciones difíciles con niñas y niños. Estas son algunas de nuestras recomendaciones:

Considera tus propias emociones

Las niñas y los niños se conectan fácilmente al estado emocional de sus cuidadores. Por ello necesitamos estar conscientes de cómo nos estamos sintiendo y considerar si es adecuado hablar en ese momento. En la medida de lo posible, es importante proteger a los más pequeños de nuestras reacciones emocionales más intensas. Presenciar la angustia del adulto puede ser muy impactante y provocar que la situación sea abrumadora.

Esto no quiere decir que debamos reprimir nuestras emociones. Necesitamos compartir lo que sentimos sin perder de vista que somos la fuente de seguridad de las niñas y los niños a nuestro cargo. Esto implica intentar conservar la calma y mantenernos como cuidadores disponibles, estando conscientes de nuestro estado emocional. Reconocer y nombrar lo que sentimos brindará un modelaje adecuado y permitirá que le den significado a la situación. También, será importante saber identificar cuando la emoción es demasiado abrumadora y no nos es posible cuidar de otros. La crianza requiere de una comunidad entera, por lo que es indispensable que como familia tengamos presentes personas cercanas que puedan ser un apoyo.

Responde a lo que siente

Es fácil que como cuidadores creamos conocer las emociones de las niñas y niños. Sin embargo, necesitamos ser empáticos ante la situación y no hacer juicios de las reacciones o emociones que puedan surgir. A veces los pequeños prefieren no hablar del tema y parecen más interesados en jugar o dibujar. Esta es una buena oportunidad para entenderlos desde su propio lenguaje. El juego, las expresiones artísticas y la creación de historias pueden resultar el medio de comunicación perfecto cuando lo sucedido es difícil de comprender. Presta atención a lo que dice y sigue su iniciativa, verás como la comunicación comienza a fluir.

¿Qué pasa cuando no parecen sentir nada?

No es necesario forzar ninguna emoción. Cada persona procesa lo que siente de una forma y a un ritmo distintos, debemos respetar esto, manteniéndonos atentos y disponibles. Puedes iniciar la conversación con preguntas abiertas que le permitan expresarse. Ayudarle a comprender lo que siente acompañándolo en la exploración y dando lugar a todo tipo de emociones. En ocasiones el llanto o la tristeza ante una pérdida importante tarda en llegar. Es posible que se exprese más adelante en otra situación (como la pérdida de un juguete). Ante esto la reacción nos puede parecer exagerada y es posible que nuestra respuesta no sea tan sensible. Por lo tanto, debemos mantener en mente las situaciones recientes que han vivido y ayudar a las niñas y los niños a comprender, significar y procesar lo que sienten.

Cualquiera de estos consejos requerirá práctica, no temas corregir y volver a intentarlo, tu crecimiento será un aprendizaje para las niñas y los niños. En nuestra próxima entrega hablaremos de los errores comunes y como podemos evitarlos. ¡Espérala!

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